Cuando empecé mis estudios de máster oficial de musicoterapia ya tenía muy claro hacia dónde irían dirigidos mis trabajos de máster, mis investigaciones, mis lecturas. Tenía muy claro que mi ámbito de estudio, la población con la que me gustaría trabajar, sería el ámbito de los cuidados paliativos.

Por supuesto, durante el máster conocí y trabajé con muchas de las poblaciones con las que puede actuar la musicoterapia: quemados, oncología, pediatría, neonatos, educación especial, geriatría, déficit cognitivo, comunidad, educación, UCI, y también, los cuidados paliativos.

Después, en 2019, una vez finalizado el máster y pasado un tiempo aprovechado para fortalecer y aumentar mi formación, tuve la suerte de que unas personas maravillosas, profesionales sanitarios en una unidad de cuidados paliativos de un pequeño hospital de mi comunidad, el Hospital Joan March, pensaran que sería provechoso para los pacientes y familiares de esa unidad el recibir musicoterapia. Y tuve la inmensa suerte de que pensaran en mí para realizar esa maravillosa labor.

Ahí empezó un camino que se ha ido haciendo pasito a pasito, en el que lo más importante ha sido el amor que he recibido desde los mismos pacientes, los familiares y el apoyo constante de la Unidad de paliativos. Han cambiado sus responsables, han venido nuevos profesionales pero siempre han apoyado a la musicoterapia y eso, en España, es de agradecer y mucho.

El camino ha ido ampliándose y ahora formo parte también del equipo de musicoterapeutas de la asociación Acompa-sons, musicoterapia en cuidados paliativos pediátricos. Otra maravillosa experiencia por la que tengo que agradecer que la asociación haya pensado en mí para ser un trocito de ella.

Han sido muchos momentos y todos muy especiales. Y espero que haya muchos más y que muchas más personas puedan sentir que la musicoterapia pone un poco de alivio, alegría o contención en sus vidas. Cuando parece que todo está hecho, aún hay mucho por hacer. Como dijo Cicely Saunders, gran impulsora de los cuidados paliativos, cada persona importa, hasta el último día de su vida. Hasta ese momento puede ayudar la musicoterapia y también después, en el cuidado de los familiares.

Por todo ello, cuando me informaron de que desde el Hospital Joan March habían propuesto a la musicoterapia en paliativos como candidata a uno de los premios de la Gala de la Salut, celebrada por la Consellería de Salut i Consum del Gobierno de las Islas Baleares  y que, además, me lo habían concedido, fue como la confirmación del camino. El premio es un orgullo personal por mi trabajo pero, especialmente, el premio es que los responsables políticos y profesionales sanitarios consideren a la musicoterapia y también los cuidados paliativos.

En la Gala de la Salud hubo muchas personas y proyectos premiados y ha sido un honor estar entre tantas personas especiales y maravillosas.

¡Muchas gracias Cata, Carme, Marie, Catina, Kike, Equipo Hospital Joan March!! ¡Muchas gracias IbSalut!!!

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