A la Dra. Belén González Gragera le gusta decir que es oncóloga paliativista de profesión, eticista y deontologísta de devoción y compasionista de pasión.

Desde hace unos años empeñada en el autocuidado y el desarrollo de su  currículum interior con mindfulness y compasión.

Trabaja en el Hospital Son Llàtzer (Palma, Mallorca), da clases en la Facultad de medicina de la Universidad de las Illes Balears y pertenece al movimiento PalmaCompasiva. Según nos cuenta, aprendiendo cada día e intentando enseñar lo que sabe, su sueño es contribuir a que el mundo sea un lugar más compasivo poniendo su granito de arena.

Ante todo, muchas gracias Dra. González por aceptar participar en Otras miradas. Siempre solemos empezar nuestras entrevistas con esta pregunta: ¿Conoce la musicoterapia?

Entiendo que la MT es una disciplina ancestral y la verdad es que tengo escasas nociones sobre ella. La he conocido a través del hilo musical que durante un tiempo hubo en nuestro hospital de día de oncología, para los pacientes que están recibiendo quimioterapia.

También suelo ver a la Sonrisa Médica en el hospital Son Llàtzer. Que siempre se van con la música a otra parte y te alegran el día. Y he asistido a alguna sesión clínica que trataba sobre el tema.

Pero sobre todo, agradezco esta entrevista porque me ha permitido indagar sobre la MT y la definición que más me gusta es: “música para abordar las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes”. Esto se identifica totalmente con los principios de la atención paliativa y de la misma forma, la MT también ofrece un soporte integral para muchas personas con diferentes patologías y afecciones.

¿Cree que la Musicoterapia puede ser beneficiosa a los pacientes y/o familares de su área?

¡Por supuesto que lo creo!. Dicen que la música es “ese territorio donde nada hace daño” y parafraseando a Bob Marley, “cuando te golpea no sientes ningún dolor”.

Según lo que he podido leer, la musicoterapia ayuda a disminuir el dolor, reducir el consumo de opioides, algunos efectos adversos de la quimioterapia como las nauseas y los vómitos, el estrés, el miedo y la ansiedad en los pacientes. Incluso puede estimular el sistema inmune, al igual que facilita la expresión de emociones, la comunicación con los profesionales y el duelo.

He podido acceder al primer ensayo clínico aleatorizado y controlado que se hizo a nivel mundial en el Hospital del Mar de Barcelona y que ha sido publicado en “Frontiers in Psychology” que demuestra los beneficios de la MT mediante la información a través de la actividad cerebral (como médico, siempre me gusta buscar la evidencia científica). Y claro, si es beneficiosa para el paciente, también lo será para la familia, pues ambos son un todo en el proceso de la enfermedad y es nuestro objetivo terapéutico.

En países como Estados Unidos, Canadá, China, Brasil, Australia o Reino Unido la figura del musicoterapeuta es habitual en hospitales. En España la situación es muy diferente, aunque luchamos para que la musicoterapia tenga el reconocimiento que se merece. ¿Cual es su opinión al respecto?

Efectivamente, EEUU y otros países europeos como Reino Unido y Alemania, tienen reconocida la MT como una terapia complementaria y ésta se incluye dentro de la medicina integrativa. Pero no goza de un gran desarrollo en España, aunque soy optimista en que esto se produzca con el tiempo El problema principal en nuestro país es la falta de recursos, sobre todo para las cuestiones básicas y esto hace que otras consideradas accesorias se queden atrás.

La verdad es que me ha sorprendido saber que la sociedad española de oncología médica (SEOM) reconoce la MT como tratamiento no farmacológico dentro del grupo de intervenciones cuerpo-mente y creo que cada vez más hospitales la incluyen en sus servicios.

¿Pondría un/una musicoterapeuta en su equipo?

Sin ninguna duda porque creo fervientemente en el tratamiento multidisciplinar del paciente, que va más allá del mero aspecto físico que concierne a su enfermedad.

Creo que la musicoterapia supone un buen tratamiento complementario. barato, sin contraindicaciones ni efectos secundarios. ¿Y qué más se puede pedir? Hablando de ahorro sanitario y limitación de los recursos, realmente creo que es una buena terapia.

El último año ha sido muy duro para todos pero especialmente para ustedes, los profesionales sanitarios. En determinados centros la figura del/la musicoterapeuta también ha ayudado a médicos, enfermeras, auxiliares, psicólogos, celadores… a gestionar la ansiedad, la depresión o el estrés. ¿Ha sido su caso?

Siento admiración por aquellas unidades que han puesto el foco en cuidar a los profesionales durante la pandemia con musicoterapia y tengo curiosidad por saber cómo lo habéis hecho. Pienso que hay que seguir cuidando a los profesionales porque las secuelas de esta pandemia son grandes: cuidar a los que cuidan debería ser una prioridad en el sistema sanitario.

Aunque ya le hemos preguntado sobre las posibilidades de la musicoterapia en su área. ¿Qué cree que puede aportar la Musicoterapia y la figura del / la musicoterapeuta al ámbito sanitario español en general?

Creo que incluir la MT junto a otras terapias artísticas, como la arteterapia, dentro de la cobertura de servicios de nuestro sistema nacional de salud, sería dotarlo de mayor calidad y sobre todo calidez, poniendo el foco en las personas enfermas para atender sus necesidades de forma integral.

Me ha emocionado lo que dice un autor llamado Salmon “el uso de la música puede transformar el sufrimiento en experiencias con sentido y significado psicológico y espiritual”. Esto es en definitiva, dignificar a la persona hasta el final de su biografía y enaltecer el cuidado médico; esto es compasión.

Además de ser una doctora especializada en oncología con una larga trayectoria y una gran labor realizada, usted es una impulsora de las ciudades compasivas y de que la compasión esté integrada en su modo de trabajo. ¿Puede explicarnos a qué nos referimos cuando hablamos de compasión en el ámbito sanitario y qué son las ciudades compasivas?

La compasión es un sentido básico de cuidado, sensibilidad y apertura hacia el sufrimiento propio y de los demás, con la intención genuína de aliviarlo y prevenirlo; se dice que la compasión es el amor cuando se encuentra frente al sufrimiento.

Se cita como el primer principio de la ética en todas las profesiones de la salud pero realmente el sistema sanitario sufre una crisis compasiva por la deshumanización de la medicina. Los avances tecnológicos y la ciencia han hecho desviar nuestra atención afectando el trato con los pacientes, la salud mental y al bienestar de los profesionales. Una forma de rehumanizar el cuidado sanitario sería centrarlo en la compasión.

Respecto a las ciudades compasivas, una comunidad compasiva es sensible y atenta frente al sufrimiento de sus vecinos (en el caso de PalmaCompasiva centrada en aquellos que padecen una enfermedad avanzada, están en su final de vida, duelo e incluso en situación de soledad no deseada). Es una comunidad empática, a la que le importa el sufrimiento de los demás y está dispuesta a actuar para ayudar a reducirlo. Para esto, desde PalmaCompasiva estamos haciendo diversas actividades, formación y ayudando a crear los llamados “núcleos compasivos”, que son un pequeño grupo de personas dentro del vecindario cuyo objetivo es ir sembrar compasión, despertar conciencias, dar visibilidad a esas personas vulnerables e involucrar al resto de la comunidad en el acompañamiento y cuidado.

Con PalmaCompasiva buscamos recuperar la solidaridad vecinal, creando una red de apoyo que cuide a las personas que lo necesitan dentro de ese núcleo rural o urbano.

En definitiva, PalmaCompasiva se engloba dentro de un movimiento mundial de ciudades compasivas, del que España cuenta con muchos ejemplos como son Vitoria, Sevilla, Badajoz y otras.

Usted es profesora en el Compassion Institute y realiza formaciones en compasión. ¿Puede informarnos más al respecto?

Sí, el año pasado me certifiqué como instructora para el “entrenamiento en el cultivo de la compasión”, después de una experiencia transformadora en mi vida personal y profesional que sucedió al recibir yo misma este curso. Es por ello que decidí formarme, para difundir la compasión y hacerla extensiva a la clase sanitaria, como herramienta de cuidado y de autocuidado.

El entrenamiento en cultivo de la compasión es un programa diseñado para desarrollar las habilidades de la compasión, la empatía, el amor hacia uno mismo y hacia los demás. Integra prácticas contemplativas tradicionales, junto a la psicología contemporánea e investigación científica sobre la compasión y que fue desarrollado en el Centro de Investigación y Educación para la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Stanford, por un grupo de académicos, psicólogos e investigadores.

Realmente no sólo va dirigido a los profesionales, sino que se orienta hacia cualquier persona que desee cultivar la compasión, ya sean profesionales de la salud, padres, educadores, cuidadores, terapeutas, etc.

Creo que es algo que debería enseñarse como parte del currículum de cualquier profesión o trabajo que implique relacionarse con otros y de hecho, este año hemos empezado a hablar de ello a los alumnos de Medicina de nuestra Facultad.

Si tiene alguna anécdota, alguna petición o quiere explicar algun caso o aspecto concreto relacionado con la musicoterapia estaremos encantados de conocerlo.

Pues la verdad es que no podría imaginar una vida sin música. Creo que la música es un elemento esencial y por eso no me extraña que sea terapéutica, porque está presente en todos los buenos (y también en los malos) momentos de la vida, con todos sus rituales.

Me encanta esta frase que leí: “ después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexplicable es la música”. Me gusta esta alusión al silencio porque para un profesional que se dedica a los cuidados paliativos, es sabido que el silencio dice mucho y es terapéutico en sí mismo. Es fundamental para la relación con el paciente, saber respetar los silencios, algo que nos resulta bastante difícil a los humanos, que siempre tendemos a cargarlos de palabras (ahora también pensaré en llenarlos con música, jeje).

Como última cuestión le pedimos si puede decirnos alguna canción, alguna melodía, alguna obra musical que sea especialmente significativa para usted. Las incluiremos en la playlist de Otras miradas.

Soy súper fan de los musicales, sea cual sea. Allá a donde he ido, en cualquier parte del mundo, siempre he intentado ir ver alguno.

Recuerdo sobre todo con muchísimo cariño, (porque el ballet es mi asignatura pendiente) haber visto en el Gran Teatro de La Habana la obra “Cascanueces” unas navidades que estuve allí con unas amigas, donde pude ver a la gran bailarina Alicia Alonso que también era espectadora: fue un día memorable.

Comparto dos piezas musicales que me encantan, una clásica y otra moderna. La primera es el “Claro de luna” de Claude Debussy y la otra es Mi persona favorita, de Alejandro Sanz y Camila Cabello porque es super pegadiza y trata del amor, del tipo que sea, que es lo más importante de la vida.

Como siempre decimos a las personas que tan amablemente dicen sí a estar en Otras miradas…

MUCHAS GRACIAS DE NUEVO Dra. GONZÁLEZ POR PARTICIPAR EN ESTE PROYECTO!!!!!

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En el siguiente vídeo de mayo de 2020 podemos escuchar a la Dra. Belén González explicando el proyecto de Palma Compasiva.

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