Cuando tuvimos la idea de publicar Otras miradas, para conocer el conocimiento y la opinión sobre la musicoterapia de diferentes profesionales relacionados con la salud, no creíamos recibir tanto apoyo y complicidad de las personas a las que les hemos propuesto participar.  El contar con el reconocimiento a la musicoterapia de estos grandes profesionales nos alegra mucho y es síntoma de que poco a poco se va avanzando.

Pero después quisimos ir un paso más allá y creímos importante conocer también la visión de familiares de pacientes que hubieran recibido intervención en musicoterapia. En este caso no se trata solo de una opinión sino de una vivencia propia, sintiendo la vivencia de su ser querido y compartir el torrente de emociones que se suceden en una habitación de hospital. Sabemos lo difícil que es recordar y revivir a veces.

Por eso la entrevista de hoy es muy especial. Cuando propusimos a la familia Antich-Aguiló si querían ser parte de Otras miradas, la esposa y los hijos de Francesc Antich enseguida nos dijeron que sí. Aquí nos muestran su opinión pero también nos abren su corazón. Desde #MTi, mil gracias.

Ustedes conocieron y vivieron la musicoterapia hace unos años. ¿Pueden explicarnos cómo se inició ese encuentro?

Maria Aguiló: A través del Hospital Joan March, cuando estuvo ingresado mi esposo.

Catalina Antich: En el mes de agosto del 2019 ingresaron de urgencia, en el Hospital Joan March, a un familiar directo. Sabíamos que estaba grave, pero en ningún momento nos imaginamos que la situación fuera tan extrema. Los primeros días fueron de adaptación, tanto para el enfermo como para quienes lo acompañábamos.
Al tercer o cuarto día, apareció por la puerta de la habitación una persona que nos indicó que se dedicaba a ejercer como musicoterapeuta.

Rafael Antich: El encuentro con musicoterapia fue a raiz de la enfermedad que mi padre sufría cuando fue ingresado en el Hospital Joan March. Mi padre siempre había sido un gran amante de la música y en esos últimos momentos de su vida fue una ayuda.

 ¿Qué cree que le aportó la musicoterapia a su familiar como paciente?

Maria Aguiló: Le aportó mucha paz a la vez que tuvo instantes de volver a ser él mismo. La música es el último recuerdo que se pierde.

Catalina Antich: Este paciente había sido toda su vida un gran melómano. A partir de entonces, esperaba con ansia la llegada de la musicoterapeuta. Le daba paz, sosiego y le transportaba a momentos felices.
Para él la música fue una gran compañera en la vida, y tuvo la suerte de poder disfrutarla hasta el último de sus días.

Rafael Antich: La experiencia fue totalmente positiva y si tuviera que darle unos calificativos serían los de “tierna y humana”, a mi padre le aportó felicidad.

Rafael Antich con Francesc Antich. Imagen: familia Antich-Aguiló

En países como Estados Unidos, , Australia o Reino Unido la figura del musicoterapeuta es habitual en hospitales, En España la situación es muy diferente, aunque luchamos para que la musicoterapia tenga el reconocimiento que se merece. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Maria Aguiló: Creo que la musicoterapia es una buena herramienta para muchos enfermos y para la gente en general. Creo que con el tiempo alcanzaremos a todos ellos, aunque de momento lo veo difícil.

Catalina Antich: La musicoterapia es una gran ayuda paliativa. En nuestra familia hemos podido comprobar como el paciente lo disfruta, es más, los que le acompañamos participamos de ello. Se forma un vínculo muy especial.
Nuestro país no es de los más avanzados en este tema, pero poco a poco se va tomando conciencia de la necesidad de los paliativos.
Si la música alivia el dolor, reduce el estrés, y aporta un poquito de felicidad, bienvenida sea la musicoterapia.
Es trabajo de todos, empezando por las instituciones, el humanizar la enfermedad, el empatizar con el enfermo y su familia.

Rafael Antich: Como en muchas otras cosas considero que todo es una cuestión económico política, la deshumanización de la actual sociedad lleva a ello, hasta que los partidos políticos se sensibilicen veo difícil que nos pongamos al nivel de otros países.

¿Qué opinan sobre la presencia de un/una musicoterapeuta en los equipos interdisciplinarios del ámbito sanitario?

Maria Aguiló: Pienso que es una buena idea ya que, basándome en la experiencia vivida, fue algo muy gratificante e inolvidable.

Catalina Antich: La presencia de un/a musicoterapeuta es conveniente y necesaria, tanto en niños como adultos, enfermos terminales o no. Es cierto, la música amansa la tristeza, la soledad, la melancolía,…

Rafael Antich: Después de ver todo lo que aportó a mi padre considero que se trata de una presencia necesaria y diría que imprescindible.

Francesc Antich con Catalina Antich. Imagen: familia Antich-Aguiló

Algunos miembros de su familia estaban presentes en las intervenciones en musicoterapia con Francesc. ¿Qué supuso esta experiencia personal? Y si no estaban, ¿cómo la percibieron?

Maria Aguiló: Yo tuve la oportunidad de poder asistir a todas las sesiones, que aunque finalmente fueron poquitas por las circunstancias, en esos momentos el paciente se encontraba aletargado y cuando la musicoterapeuta entraba en la habitación cambiaba por completo su actitud y parecía despertar de ese letargo.

Catalina Antich: La primera sesión nos sorprendió a todos. De repente entraba en la habitación un soplo de aire fresco. Tanto gustó, que el enfermo pidió a la terapeuta que la próxima vez le gustaría poder escuchar “Serenade de Franz Schubert”. Y así fue.
Es una pieza de música preciosa, y el momento de la interpretación se convirtió en algo muy íntimo. Únicamente para él y para los pocos que estábamos presentes. Fue un momento de conexión con nuestro “yo” más interno. De hecho, mientras escribo estas líneas, estoy escuchando esta música y me vuelve a transportar a ese momento tan mágico.
Fue algo increíble, solo queríamos repetir la experiencia, y él más que ninguno.

Rafael Antich: Por motivos laborales no pude estar presente en las sesiones de musicoterapia pero tengo y he visto los vídeos que le hicieron a mi padre y son tremendamente emotivos. También, por las tardes, cuando yo le visitaba, me explicaba todo lo que había sentido y lo muy feliz que había sido ese día.

Si por cualquier motivo y en cualquier ámbito (sanitario, social, educativo) tuvieran la oportunidad de contar con la musicoterapia, ¿Querrían repetir la experiencia?

Maria Aguiló: Evidentemente que la repetiría, fueron momentos muy intensos y muy bonitos tanto para él como para los que le acompañábamos.

Catalina Antich: Sí, es una experiencia muy enriquecedora, tanto para el receptor como el emisor. No sé si la música cura pero sí puedo confirmar que alivia.

Rafael Antich: Por supuesto que querría contar con la musicoterapia, la experiencia vivida con mi padre me demuestra que es muy necesaria y es una gran ayuda.

Imagen: familia Antich-Aguiló

Como solemos hacer con todas las personas que entrevistamos en Otras miradas, les pedimos que compartan con #MTi alguna canción, melodía u obra musical que sea significativa para ustedes. Las añadiremos a la playlist que vamos conformando cada semana y que se ha convertido en lugar de escucha significativa.

Familia Antich: una melodía que gustaba mucho a Francesc Antich y también a nosotros es «Patria, Himno a Mallorca». Y otra obra que nos da mucha tranquilidad es el Intermezzo de Cavalleria Rusticana, de Pietro Mascagni.

 

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Si quieren aportar algún otro aspecto o quieren explicar alguna anécdota concreta relacionada con la musicoterapia estaremos encantados de conocerla

Rafael Antich: Lo único que puedo decir es que mi padre, en esos momentos tan difíciles, fue muy feliz, se sentía acompañado por su familia y por la música que tanto amaba y le daba fuerzas para vivir un solo día más, esperando la siguiente sesión de musicoterapia.

Catalina Antich: El enfermo era mi padre, y pocos días antes de fallecer se le facilitó desde el hospital una bandurria (instrumento que solía tocar). Los dedos habían perdido la agilidad de antaño, pero él parecía un niño pequeño con un juguete nuevo. Esos instantes de felicidad son inolvidables.
Lo cierto es que la música nos ayudó mucho a todos los que quedamos. De hecho, a mi madre, la doctora de cabecera le ha aconsejado que en los ratos libres que tenga escuche música, la distraerá y le ayudará a aliviar el paso de los días.

María Aguiló: Recuerdo que primero en el Hospital Joan March, le grabaron uno de estos momentos que después colgarían en la web del Hospital Son Llàtzer, y después la sorpresa vino de la mano de IB3 que también lo filmó para emitirse al mediodía el mismo día que falleció. Fue una bonita dedicatoria.

Éste es el reportaje que realizó IB3 tv. Si no pueden escuchar la narración, comprueben el volumen del vídeo (parte inferior derecha), puede estar silenciado en algunos dispositivos.

Cada semana agradecemos a los y las protagonistas de Otras miradas que se hayan querido sumar a este proyecto, aportando su visión y conocimiento sobre la musicoterapia. En esta ocasión agradecemos todavía más a la familia Antich-Aguiló que hayan querido compartir con #MTi sus impresiones y las emociones tan profundas que sintieron y sienten. Como se dice en el vídeo, ha sido todo un regalo.

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